| MUMIJO Virtud curativa de las montañas |
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Dr. med. Karl J. Probst El mumijo es conocido de hace más de 2500 años principalmente en Asia como un remedio curativo eficaz. Mumijo es una substancia de alto contenido en minerales que incluye hasta 90 de los minerales y oligoelementos conocidos en la actualidad. En la intacta naturaleza de la alta montaña asiática los pueblos recolectores atesoran esta valiosa tierra mineral en condiciones extremas, a alturas de varios miles de metros. La cuidadosa limpieza se lleva a cabo con agua de los manantiales de la montaña. Para obtener de 60 a 80 kg de tierra mineral suelta se precisan 1000 kilogramos de piedra mumijo. Mumijo significa, traducido del griego antiguo: "proteger el cuerpo contra las enfermedades" o también "prevenir la enfermedad". El mumijo es denominado también piedra milagrosa. Nosotros lo conocemos sólo desde hace pocos años. Muchos científicos se han esforzado en descubrir los secretos de las virtudes curativas del mumijo. Ya el filósofo y naturista griego, Aristóteles, se dedicó ampliamente a los efectos curativos del mumijo. El médico persa, Avicena, describió el mumijo en el siglo XI como un remedio complejo integral. En 1762 otro médico persa escribió: “el mumijo actúa de forma positiva sobre el sistema nervioso, mejora la función del sistema circulatorio y del corazón, resulta especialmente eficaz en los tratamientos del sistema digestivo y del estómago y extraordinario en los casos de las hemorroides”. Mumijo favorece también la digestión, ayuda a la curación de traumatismos y fracturas óseas. En 1776 el farmacéutico Robert James escribió: "Mumijo es una substancia negra, soluble en agua, parecida a la resina con un gusto amargo y ácido y un olor característico agradable; se utiliza como remedio curativo para la regeneración en general, contra las infecciones y los intoxicamientos. Químicamente, el mumijo pertenece a la clase de sales compuestas de carbono con contenido de oxígeno. Es único en cuanto a su composición. Todos los yacimientos tienen en común estar sometidos a una intensa y prolongada insolación, poseer un aire especialmente limpio y que se de una flora y fauna especiales. El límite inferior de distribución se encuentra a 1000 metros aproximadamente y asciende hasta los 4000 sobre el nivel del mar. Muchos factores hablan a favor de que el mumijo se genera de forma parecida al compost, es decir, a partir de partes de plantas. Las diferencias entre los yacimientos se reflejan en el contenido diferente de los minerales contenidos en el mumijo. Los componentes del mumijo son muchos minerales y oligoelementos como: aluminio, antimonio, arsénico, bario, plomo, boro, cromo, hierro, fluoruro, germanio, yodo, potasio, calcio, cobalto, cobre, litio, magnesio, manganeso, molibdeno, sodio, níquel, fósforo, rubidio, azufre, selenio, estroncio, titanio, vanadio, cinc, estaño y otros. Además, el mumijo contiene hidratos de carbono, alcaloides, lípidos, esteroides, polifenoles, aceites esenciales, diferentes aminoácidos como leucina, metionina, treonina, asparagina, arginina, histidina, prolina, serina, glutamina, glicina, valina, tirosina, lisina, fenilalanina y otros así como vitaminas del grupo B y ácidos húmicos. |
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Un grupo de investigación estonio ha podido identificar en el mumijo 65 compuestos orgánicos, de entre ellos 24 ácidos grasos libres no documentados hasta la fecha. En Rusia, se ha editado desde los años 60 una serie de trabajos científicos que confirman las observaciones de los médicos de la antigüedad y aportan nuevos conocimientos. Los científicos Federowski y Tuchataev, por ejemplo, informaron
de los efectos del mumijo sobre las radiolesiones y sobre la mejora del
cuadro sanguíneo. La científica Kusinowa demostró que
una solución con 2 – 5 por ciento de esta substancia actúa
como bactericida. Muy interesante resulta también la experiencia de 10 años
de Schakirow, que aplicó el mumijo sobre fracturas óseas. Pero no sólo científicos y médicos se han dedicado al mumijo, sino que también las clínicas aplican el mumijo como medio curativo. La clínica de San Petersburgo utilizó mumijo con éxito en los tratamientos de úlceras del sistema digestivo. El mumijo es muy valioso por sus compuestos complejos. Investigadores hindúes comprobaron en 1988 la acción contra las úlceras estomacales y lo redujeron sobre todo al ácido húmico, un componente natural de muchas sustancias húmicas de la tierra. Su efecto se ve reforzado por la cumarina. A ello se añade la acción bactericida, también contra la bacteria Helicobacter pylory, la cual participa considerablemente en las infecciones estomacales. Médicos rusos aplicaron mumijo en el tratamiento de la tromboflebitis de las venas profundas y recetaron mumijo en una dosis de 0,2 g. dos veces al día, durante 10 días. Los pacientes no recibieron ningún otro medicamento a parte del mumijo. Una cura de mumijo para el aumento del rendimiento en general sería aproximadamente así: Ingerir dos cápsulas diarias durante diez días, y tomar siempre tras la ingestión 100 ml de agua. Realizar un descanso de 5 días Tomar de nuevo 2 cápsulas diarias durante 10 días, Luego descansar durante 5 días Tomar dos cápsulas diarias durante 10 días. Descansar durante 20 días Tomar de nuevo 2 cápsulas diarias durante 10 días. |
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| EFECTOS DEL MUMIJO | ||||
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